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Cuando Acab vio a Elías, le dijo:¿Eres tú el que turba a Israel?”(1 Reyes 18:17)

¡Vaya sinismo el de Acab! Pero la verdad es que no se puede esperar más de alguien que vive bajo “las faldas de su esposa” (adúltera espiritualmente hablando) …. Pero pongámonos en contexto y no seamos tan “apresurados para juzgar”…

Israel pasaba por tiempos difíciles, había una sequía que llevaba ya algo de tiempo, conflictos, etc… La verdad es que el pueblo hebreo esperaba que con cada nuevo monarca las cosas mejoraran, pero no era así… al menos en éste tiempo…

Mucho se había rumorado que todo ésto se debía a causa de un varón al que algunos llamaban “profeta”… esas personas no eran del todo agradables para los de ésta nación, hablaban diferente, se comportaban diferente…. parece que nada de lo que se hacía les parecía… tan raros eran que muchas veces se les oía dando voces y haciendo “teatro” proclamando una revuelta en contra del sistema y del buen nombre de la sociedad en la que se habitaba…

Y es que la verdad, no se les entiende, es decir, no podían decir que no había devoción entre los israelitas, ¡claro que no! Si casi casi podríamos decir que los cultos eran tan normales que uno podría tener uno siempre cerca de casa, y los sacrificios, incienso, y otras libaciones ceremoniales más, eran algo demasiado común y en muchos lugares… aparentemente la devoción no debía de ser un problema.

¿Qué le pasa a éste hombre delgado y arrugado? Debe de ser probablemente su avanzada edad y el hecho de que se vuelve cada vez más senil, dentro de una sociedad que va cambiando y adaptándose a las necesidad de un mundo (en aquél entonces) moderno, que exige una mayor tolerancia y mayor aceptación de nuevas ideas…

Sin embargo, ahí podía verse a ese viejo profeta, gritando, anunciando una susodicha verdad, que al parecer sacaba de unas voces que escuchaba en su cabeza… lo que comúnmente se había hecho con gente así, era que los “desaparecían” misteriosamente por mandato real de la soberana reina Jezabel, que no es de sorprenderse que el rey viva bajo sus faldas… pues es una mujer de carácter y que nada le gusta que le den la contraria…

Lo más probable es que el rey Acab, bajo el desatinado consejo de su mujer, haya pensado que ésta hambre, se debía principalmente a la existencia de “una oveja negra” dentro del rebaño, sí esas ovejas que, por causa de ellas, las cosas no salen como quieren(como Jonás…)… y tenía mucho sentido, ya que, bajo el mandato del rey Acab, se tomó la iniciativa de empezar incensar a la diosa de la fertilidad, así que, ¿porqué entonces no llueve? Algo debe molestar a esa “diosa”… y lo que probablemente su mujer le dijo, fue “Es ese tal Elías tisbita… mejor haz algo con él, o me encargo yo…” como Acab realmente era un cobarde, lo más probable es que o lo acusara con su mujer o simplemente le pidiera que se fuera… pero el punto es… ¡Qué fácil nos es voltear y simplemente echarle la culpa a alguien más sin deternos a considerar nuestros fallos! Muchas veces el habituarnos a hacer el mal nos ciega ante la posibilidad de entender que las fallas que tenemos, los tropiezos, necesidades, etc, son debido a nuestra rebeldía propia, al hecho de que tenemos tan encarnada la maldad en nosotros, que ni cuenta nos damos, así como los peces que están mojados. Y en cuanto vemos a alguien difernete, que simplemente nos causa molesta en nuestra manera de pensar, “AJA!” Decimos señalando con el índice jactanciosamente. “Te he encontrado! Tu eres la causa de todas mis desgracias”, “tu eres quien está turbando mi vida con tus pensamientos contrarios al positivismo…”

Y conforme a la necesidad y la fuerza con la que Acab asestó una pregunta, Elías respondió con toda sabiduría y autoridad, devolviéndole el golpe con la misma fuerza con la que Acab la lanzó

“Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehováh y siguiendo a los baales…”

La devoción de Israel era incorrecta. La verdad es que estaban adorando a su gusto personal, no estaban siendo confrontados con su pecado. Se les había dicho que no tuvieran otros dioses, que no imitaran el ejemplo de las naciones paganas, entre otras cosas…. Pero… su soberbia les impedía ver ésto… Ellos querían tener a “alguien superior” sobre ellos… pero lo que no querían era obedecerlo…

¿Qué problema daría el simpático baal, si siempre está quietecito? Míralo nada más, no se puede mover… no nos regaña, no nos dice que no adulteremos, no nos confronta, no está enviando a gente que parece “sacada del desierto” a estarnos regañado, y siempre nos permite tener a más dioses, en caso de que él esté ocupado o descansando… El Dios de Israel, es poderoso, sí… pero muchas veces no nos deja hacer lo que queremos… Era la mentalidad del pueblo de Israel… Las cosas las querían hacer a su manera.

¿Hay alguna diferencia ahora? Ninguna. Muchas veces, las personas erigen sus propios dioses, que satisfagan sus gustos, sus necesidades, pero que no los confronten. Toman el evangelio simplemente como las nuevas que te da una simple aseguradora bancaria de tener una vida confortable, pero sin el compromiso de seguir de cerca las pisadas y las aflicciones de Áquél que te aseguró la Eternidad. Y muchas veces, así como el rey Acab reprensetaba fidedignamente al pueblo de Israel, cuando vemos a alguien que nos confronta y que va en contra de nuestras ideas positivas e ideales liberales, le decimos “tu tienes la culpa…” si antes de tí “incensaba correctamente a mis ídolos…”. Y es que el evangelio verdadero no es simplemente un mensaje, sino que es El Mismísimo Poder de Dios que, una vez que es proclamad con verdad, su Agudo Filo separa el alma y como un buen fisiólogo, separa las ideas del corazón y las pone al manifiesto, pero no sólo eso, lo hace poniendo como una tela de fondo blanca como la nieve, la santidad de Dios, ante la cual, el corazón humano queda expuesto como una vil mancha negra de maldad ante un Dios lleno de Amor… Y eso, lo único que hace, es crear conflictos en la mente del hombre… una vida totalmente difernete a la que tiene, y como consecuencia, las cosas salen mal y se culpa al anunciante de la Verdad Divina…. Jezabel, no representa otra cosa que al diablo mismo, que aconseja incorrectamente, que simplemente se la pasa hablando y “llamando mentiroso” a Dios mismo… intenta mudar las voces de los hombres de Dios, pero Dios siempre tiene un “az bajo la manga…” Y no permite que su mensaje sea como una paloma perdida, sino que éstesimepre hace lo que Él quiere.

Eres como Acab y Jezabel? Crees estar en “las manos de Dios”, pero con un Dios que ni siquiera confronta tu rebeldía o que realmente te “apapacha tu pecado”? Cuando escuchas un confrontamiento lo aborreces? Es mejor que te examines a ti mismo con la luz de la Palabra, nunca sabes cuándo el que te causa problemas mentales es un hombre que te proclama la verdad y simplemente TU estás siendo la causa de todos tus problemas tanto familiares, como personales… El final, gracias a Dios lo sabemos, el acusador y mal consejero fue aniquilado y el rey fue llevado a misericordia, tras haber visto la muerte de sus sumos pontífices y otras cosas más… pero sí le quedó Claro que a Dios no estaba sirviendo, sino a sí mismo, y a sus baales…

Oro a Dios porque la insensatez de Acab y lo demoníaco de Jezabel estén apartados de nuestras vidas y no nos rijamos por nuestra mente, sino que confiemos en la Mente de Cristo y SU Palabra profética, que habla más de lo que nosotros podremos hacer..

Caray… de nuevo, sigo sin saber medir cuánto escribo… Oraré porque Dios bendiga sus ojos amados… Jejeje 😀

Gracia y paz amados.

Aquí les dejo el pdf por si alguna extraña razón lo quieren… Pasando la bolita

Shalom Leja! 😀

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